Mientras que los derechos morales no pueden transferirse porque son inalienables, perpetuos e irrenunciables, es decir, no pueden venderse, cederse o renunciarse durante la vida de un autor, los patrimoniales sí pueden transmitirse legalmente, de acuerdo con el artículo 24 de la LFDA. Un autor puede transferir o ceder sus derechos patrimoniales o económicos, parcial o totalmente, a cambio de una remuneración por medio de un contrato, o de manera gratuita. Para que un contrato de cesión de derechos tenga validez, es necesario que sea inscrito en el Registro Público del Derecho de Autor.

   El creador de una obra digital alojada en Internet adquiere prerrogativas o privilegios de carácter patrimonial, por el hecho de que la LFDA ampara su realización. De esta forma el autor de un contenido digital, como texto, imagen, audio o video, tiene “el derecho de explotar de manera exclusiva su obra, o bien, autorizar a otros su explotación, en cualquier forma”, según el artículo 24, así como el “derecho a percibir una regalía por la comunicación o la transmisión pública de su obra por cualquier medio”, de acuerdo con el artículo 26 bis de la norma aplicable en México.

2007. Clara López Guzmán / Adrián Estrada Corona
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO