Grooveshark puede tener las horas contadas. Hace una semana os hablábamos de los planes de la industria del copyright por acabar con el portal. Se pedía desde Dinamarca el bloqueo DNS sobre la plataforma a través de una carta a un tribunal de la corte. Bien, parece que el movimiento era sólo el primer paso. Universal Music ha presentado una demanda millonaria en daños y perjuicios al servicio de música en streaming. En la misma se afirma categóricamente con pruebas que los jefes y empleados de la empresa han subido miles de temas con copyright al servicio.

  La demanda ha llegado una vez que Universal se hizo con una serie de correos que se publicaron en el mes de octubre en Digital Music News. Un artículo donde Robert Fripp, guitarrista de King Crimson, comentaba que le era difícil encontrar muchos de sus temas fuera de la plataforma. Fripp también hablaba también de que muchos temas de la banda que se derribaban en la plataforma volvían a aparecer al poco tiempo.

El 17 de octubre surge un comentario de un miembro de Grooveshark en el hilo de discusión de Fripp hablando acerca de la forma de actuar de los empleados de la plataforma. El empleado decía lo siguiente:

Nosotros asignamos una cantidad predeterminada de subidas semanales en el sistema y obtenemos unas pequeñas bonificaciones por ello. Estas tareas se asumen como órdenes directas… Todos los resultados de búsqueda son monitorizados y cuando algo se etiqueta como “no disponible” nosotros lo ponemos en cola, en nuestra lista de subidas.

Los usuarios pueden visualizar la base de datos bajo dos secciones: “conocidas” y “cosas por descubrir”. En “conocidas” nos encargamos internamente de subir los archivos. “Cosas por descubrir” participan los usuarios.

En términos prácticos, no hay necesidad de que los usuarios suban álbumes de las grandes discográficas puesto que ya nos hacemos cargo de esto en nuestra base diaria.

Universal tendrá que demostrar que este mensaje anónimo explicando que se trata de un empleado es real, pero en base al mismo, la compañía afirma tener datos de que eso es cierto.

Universal afirma que estas prácticas no sólo las llevan los empleados, sino los jefes de Grooveshark también. La demanda interpuesta este fin de semana acusa directamente a Samuel Tarantino, CEO de Grooveshark, de haber subido más de 100.000 canciones de manera ilegal. También se acusa a Paul Geller, vicepresidente senior, de subir hasta 3.453 canciones. Por último, se acusa a Benjamin Westermann-Clark, vicepresidente, de subir 4.600 pistas ilegales.

Si la demanda tiene éxito y están en lo cierto, Grooveshark podría tener los días contados. Se piden 150.000 dólares por cada infracción, unos cálculos que elevarían el montante final en cientos de millones.

Publicado en ALT1040 de Miguel Jorge